Qué triste es ver la cara de un niño cuando le preguntan por su padre o madre y tiene que dar una respuesta cargada de melancolía, de tristeza.
En dos ocasiones he quedado impresionado por esta situación. La primera vez vi como corrían las lágrimas de un niño cuando a la pregunta de ¿Dónde está tu papá?, el niño contestó con una voz desalentadora que su papá se había ido para los Estados Unidos, con la promesa de mandar por su familia más adelante; simplemente su papá se fue y organizó otro hogar, hoy su hijo sin comprender a ciencia cierta que pasó, llora por la ilusión no cumplida. En otra ocasión, cuando mi hijo hacia la primera comunión , éste se acercó a uno de sus amigos y le preguntó: ¿dónde está tu papá? Volvieron a saltar las lágrimas de la inocencia respondiendo que estaba atendiendo la primera comunión de su medio hermana. Sé que estos son apenas dos casos de los muchos que se viven a diario en todo el mundo. Si los adultos calcularan el daño emocional que se le hace a los niños cuando se toman determinaciones que los afectan a ellos, especialmente en su afectividad, quizás pensarían mejor sus decisiones. Un niño de estos crecerá sin esperanzas, resentido, amargado, pues siente que la vida es injusta con él o ella.
La base del éxito en la vida, es, de acuerdo a las últimas investigaciones, precisamente la inteligencia emocional . Es la que le da fortaleza a la vida, ya que el motor de la vida es EL AMOR, todo lo que es hecho con amor tiene altas posibilidades de triunfo. Si un niño crece rodeado del amor, principalmente de sus padres, lo más seguro es que tengamos ciudadanos respetuosos, honestos, dignos y con una mejor disposición para el estudio. Un niño que percibe el amor, aún desde antes de nacer, crecerá sano, comprensivo, solidario y con una alta capacidad para hacer amigos y trabajar en colectividad.
Desafortunadamente la situación tiende a aumentar. Hoy día, producto de esta sociedad hedonista, las relaciones de noviazgo se han genitalizado. Otrora, la pareja se conocía durante un buen tiempo, y si sentían que eran compatibles para convivir, entonces, determinaban la concepción de un hijo. Actualmente, se pregunta por el nombre de la pareja después de haber terminado la relación sexual, y muchas de estas relaciones terminan con un embarazo no deseado que, si llega a nacer el bebe, es el culpable de todas las desdichas de sus padres, viéndolo como una cruz.
Es necesario hacer una campaña desde todos los estamentos para promover la procreación con amor, con responsabilidad, con la certeza de saber todas las implicaciones que se tienen al traer un niño al mundo falto de amor. Si no se tiene la madurez suficiente para ser padres , entonces que busquen la forma de acondonar el amor placentero.
domingo, 18 de abril de 2010
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