domingo, 18 de abril de 2010

¿OÍMOS O ESCUCHAMOS?

Analizando los estándares de competencias del área de Español, encuentro que no se propone la escucha como una competencia, sino que se da como algo obvio.¿ Acaso el ser humano nace con capacidad para oír o para escuchar? El oír es un acto fisiológico, es simplemente dejar que las ondas sonoras entren al oído y se registren en el cerebro para identificar el ruido captado. Por el contrario el acto de escuchar, además del acto fisiológico, necesita una alta concentración, es decir, agudizar el oído, prestar atención, y esto es aprendido.

Escuchar requiere de un entrenamiento, como el caminar, el comer, el pensar. Partiendo de una buena escucha, el ser humano puede adquirir mucho conocimiento. Escuchando al otro nos es posible prevenir, inclusive un suicidio. Todo esto trae a mi memoria, el entrenamiento que sin proponérselo, hicieron los adultos en mi cuando era niño. Aún recuerdo, cuando me decían: “Cuando los mayores hablan ,el niño calla…”, cuando los padres, abuelos, profesores, padrinos hablaban los niños debían escuchar atentamente todo lo dicho. Aunque, si algo agudizó mi escucha fueron las radionovelas, que tanto recreaban la imaginación. ¿quién de mis contemporáneos no vibró con las narraciones de Kalimán, Arandú, Corso, el gitano de la media luna y muchas otras?

Hoy día se habla del “arte de escuchar”, de “escuchador activo”, quizás como actividades que deben ser estudiadas. ¿Cuántos conflictos no se pudieran evitar solamente escuchando al otro?. Es hora que las instituciones educativas empiecen a trabajar sobre el desarrollo de la competencia de la escucha, ya que, sobre lectura y escritura se ha discernido ampliamente. Es ya una realidad la forma como muchos niños dejan a sus padres, maestros, compañeros con la “palabra en la boca”, como si el otro no mereciera ser escuchado. ¿No será que no hemos enseñado a escuchar a estas generaciones? ¿Será que la falta de diálogo en el hogar y la falta de control sobre el uso de la tecnología por parte del niño ya esta haciendo estragos?

Una sociedad que escucha, es una sociedad tolerante, pues, escucha razones y comprende. Una sociedad que escucha permite que la expresión de sentimientos con mayor facilidad, una sociedad que escucha tiene mayores posibilidades de resolver sus problemas, una sociedad que escucha es menos violenta. Una sociedad que escucha es más solidaria, pues comparte sus penas.

Si no actuamos de forma inmediata, quizás, algún día tendremos el fenómeno que ya se está dando en algunas ciudades de Japón, donde la gente por “no tener tiempo” para compartir con el otro, debe desahogarse pagando a alguien en la calle que tiene el oficio de oidor, de acuerdo a lo expresado y al tiempo así le cobran. Es posible que de aquí a unos años veremos invadidas las calles de muchas ciudades colombianas con pequeñas mesas con avisos “OIDOR” o “ESCUCHADOR”, entonces los minutos ya no serán para llamar por un celular sino para ser escuchado. Amanecerá y veremos.

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